Miércoles de locura
Álvaro va en pool con un grupito de amigos. Por lo general es un niño que se porta bien, más allá de las travesuras propias de un niño de su edad.
PERO!! El miércoles de la semana pasada (como todos los miércoles) me tocó llevar a los chicos en pool y me pasó algo insólito! Álvaro no quería quedarse en el colegio!! Me quedé asombrada pues cuando llegamos a la puerta y le tocaba caminar hacia su aula, arrancó a llorar desconsoladamente. Era la primera vez que se actuaba de esa manera. Ni si quiera lloró el primer día de clases había reaccionado así!!! No entendía que pasaba, me quede desconcertada. Y no se tranquilizó hasta que la miss salió conversó con él y se lo llevo al salón.
Como me quedé preocupada le mandé un correo a la miss para le preguntara a Álvaro qué es lo que le había pasado. Ella, a la salida, cuando fui a recogerlo, me contó que Álvaro la noche anterior había dormido mal!! jajaja.
Al regresar a la casa, a la hora de cambiarse, mi hijo me comentó que le dolía un poco el oído. Le di un remedio para el dolor y luego los 3 -con Alejandro- nos echamos un rato a ver tele. De pronto, me di cuenta que Álvaro se había quedado dormido!! Es más, no se despertó hasta el día siguiente (sólo lo hizo para ir al baño y tomar leche).
Habían dos opciones: Tenía sueño, pero harto sueño! O estaba enfermo!!
Al día siguiente cuando se despertó sentí que estaba medio enfermo, pero lo más curioso es que no había manifestado algún síntoma del cuál yo pudiera saber o descifrar que estaba enfermo! Al contrario! Él aparentemente estaba bien. Lo llevé al pediatra y me dijo que estaba con infección al oído, que se complicaría con un terrible resfriado propio de estas épocas. Me dio tanta pena! En ese momento entendí que el llanto de la mañana anterior tenía una explicación que yo, lamentablemente, no pude descifrar desde un principio o no se dejó descubrir.
Cuento esto para comentarles cómo, por más que conozcamos a nuestros chicos, cada día nos traerá nuevas experiencias de las que seguir aprendiendo. Así, este episodio me ha servido para «tener registrado» que, al menos con Álvaro, un llanto súbito y sorpresivo no es necesariamente un engreimiento como hubiese podido parecer (porque toda la gente que lo miraba jajaja y yo rogándole que no llore jajaja Roche mal! jajaja), sino que puede también ser el preludio de un resfriado..
Les ha pasado a ustedes?
Me cuentan