A que niño no le gusta estar metido todo el día en el agua cuando es verano?

A los míos les encanta!! Pero para disfrutarlo de manera saludable tenemos que tener en cuenta algunos cuidados, ya que la piel de los niños es súper delicada.


Nuestro amigo y pediatra David Golergant nos dice que: La exposición a los rayos solares es en parte necesaria y beneficiosa pues ésta ayuda a la formación de vitamina D y por ende a la mejor captación del calcio. El calcio es necesario para el desarrollo óseo y el crecimiento en los niños y para evitar la osteoporosis en la adultez.”
Pero también sabemos que debemos protegerlos de los rayos UV, ya que los rayos UV “También pueden ser dañinos y sus efectos negativos serios generalmente se ven a largo plazo. Los daños son acumulativos e irreversibles. Estos incluyen entre otras lesiones cutáneas premalignas, arrugas, manchas, cáncer a la piel, daños oculares. En los últimos años, las estadísticas mundiales revelan que el cáncer a la piel aumentó un 3 a 8% entre los jóvenes.”

David nos cuenta que “Las lesiones a corto plazo, las quemaduras solares, son el pan de cada día y en zonas del planeta como en el Perú y otras, estamos más vulnerables por la poca capa protectora de ozono. El 3 al 5% de los niños en algún momento de su vida inclusive llegan a sufrir una quemadura solar de segundo grado. Estas en las que se ven ampollas, eritema excesivo y pueden estar acompañadas con síntomas generales como decaimiento, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.”
Es por eso que debemos tener ciertos cuidados con los niños durante el verano, a continuación el Dr. David Golergant nos da varios tips para tener en cuenta para proteger nuestros hijos del sol y del excesivo calor que está haciendo en estos días:



“- Ser más cuidadosos con aquellos de piel blanca y ojos claros, los que tienen muchos lunares e historia familiar positiva de cáncer a la piel. Ellos son mucho más vulnerables.
– Evitar las horas pico de mayor radiación solar que son entre 10 am y 4 pm. Durante estas horas si existe exposición, extremar las medidas de precaución y buscar tener siempre cerca un lugar con sombra.
– Antes de los 18 años aparece el 80% de los daños a causa de la exposición a los rayos UV.
– El sol posee 3 tipos de rayos de radiación UV: UVA (producen el bronceado, foto envejecimiento y cáncer de piel) y UVB (quemaduras y cáncer de piel) y son los que llegan a la superficie de la tierra. Los UVC son los absorbidos por la capa de ozono.

– Los protectores solares refractan los rayos UV y son muy efectivos llegando a proteger hasta un 90% de las radiaciones. Ninguno protege al 100%.
– El SPF (por sus siglas en inglés: Sun Protection Factor), es la medida de laboratorio de la eficacia con la cual un protector solar protegerá nuestra piel. Más alto el SPF, más alta la protección.
– La FDA sin embargo no tiene datos adecuados que demuestren que los productos con valores de SPF mayores de 50 brinden protección adicional comparada con los productos con valores de SPF de 50. En otras palabras no hay necesidad de protección mayor de 50. No serían dañinos, pero no hay necesidad.
– Es aconsejable en general que sean de 30 para arriba, con protección amplia UVB y UVA. Si la persona es muy blanca, preferible de 40 a 50 para arriba.
– No usar protectores solares que tengan en su composición Oxibenzona ni retinol palmitato o vitamina A. Son dañinos para la salud.
– Los protectores solares que se etiquetan como especiales para lactantes, para bebés o para niños pequeños, en realidad tiene las mismas sustancias químicas que las usadas en los productos para adultos y aportan el mismo grado de protección que estos. La única diferencia es que están formulados con una base más suave y no están perfumados.
– En principio, se considera que los protectores solares son productos seguros para utilizar en bebés. Por debajo de los 6 meses, no se recomiendan las cremas bloqueadoras con zinc, porque pueden resultar muy irritantes si se extienden a la boca o a los ojos.
– La aplicación del protector debe ser al menos 30 minutos antes de la exposición al sol, repetirla al menos cada 2 horas y siempre luego del baño y secado con la toalla pues éste se pierde. Ningún protector solar provee protección solar por más de 2 horas por más que lo publicite. Los protectores solares además caducan cada 3 años. Revisen la fecha de vencimiento, pues pueden ser inservibles.


– Con respecto a los niños una de los recordatorios más relevantes que ofrece a los padres la Academia Americana de Pediatría es no olvidar que: “los protectores solares deben usarse para protegerse del sol y no como una excusa para que los niños permanezcan más tiempo del debido expuestos al sol”.
– No olvidarse de aplicar los protectores en zonas como las orejas, el cuello y la nuca, los empeines, los labios (hay lipsticks con protector solar), la calva o cuero cabelludo.
– Usar gorro o sombrero de ala ancha – no olvidar que el cuero cabelludo también puede quemarse y generalmente los daños no se evidencian por estar cubierto por el cabello.


– Usar anteojos para el sol con protección UV es mandatorio (generalmente esto es olvidado para los niños que son los que más lo necesitan).


– Aplicar protector solar aunque hayan nubes o neblina. Estas dejan pasar los rayos solares igual, y el agua o la arena reflejan los rayos aumentando su acción nociva.
– Recordar que ciertos medicamentos y antibióticos pueden ocasionar reacciones ante la exposición solar: “reacciones de foto sensibilidad”. Consultarlo con su médico.

– Niños menores de 1 año deben evitar exposición directa al sol,
– Considerar en los niños el uso de “polos de agua” de manga corta o larga durante la exposición solar y el baño en las piscinas o mar. Estos generalmente tienen protección UV y disminuyen la exposición a los rayos solares en las zonas extensas del cuerpo como tronco y extremidades. Como dato, la ropa de algodón per sé proporciona un FPS de aproximadamente 15.


– Ofrecer agua o hidratantes constantemente en el verano a los niños. En especial a los más pequeños que no pueden expresar su sed. El calor produce evaporación y pérdida insensible de líquidos lo que puede ocasionar una deshidratación y aún peor un golpe de calor o heat stroke, que es un evento bastante serio y peligroso.”


Espero que tomen en cuenta estos tips que generosamente nos ha dado el Dr. David Golergant.



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Mónica